11 agosto 2017


Entrevista de Rita Piedrafita al escritor Oscar ortiz Palabras en cadena


Esta entrevista estaba prevista para septiembre, pero algo me impulsa a adelantar su publicación. Pese a eso, no quiero cambiar la entrevista que tenía en mente. Me niego. Sería injusto para Oscar, así que haré mi entrevista, la que quiero hacer y luego añado, casi al terminar, unas preguntas sobre la injusticia que me lleva a adelantar esta publicación.Querido Óscar, comenzamos

*De pequeño me enseñaron que hay muchas formas de vivir, y que todas ellas, por descabelladas que puedan parecer, son válidas… Estas palabras presentan tu obra Memorias de un ser menor, y no puede haber mejor presentación, ¿vive el escritor de forma descabellada?

Antes de nada, gracias por la entrevista. Me hace especial ilusión.
La vida es descabellada. Los escritores (me voy a incluir como tal, a pesar del enorme respeto que le tengo al término) sólo tenemos la extraña manía de trasladarla al papel. Somos demasiados (personas, no escritores) como para que todos vivamos de la misma manera, con los mismos objetivos e inquietudes. Y es en la diferencia donde hay un punto de locura, o quizá una percepción de locura.
Lo que sí te compro, con los ojos cerrados, es que los escritores son unos peculiares seres que sacan tiempo de donde no lo hay, para dedicarse a una pasión solitaria y absorbente. Si eso no es vivir de forma descabellada, ¿qué lo es?

*Autores Indies, que se presentan cercanos a los lectores. Casi nos sentimos amigos. ¿Crees que la literatura debería ser más cercana de lo que habitualmente es (o ha sido)?

Mientras no se demuestre lo contrario, somos personas (algo he leído por ahí de máquinas que escribirán libros, pero juro que todavía no soy una máquina). La literatura tiene mucho de humano, como cualquier manifestación artística. Si se puede hablar con el autor, ¿por qué impedirlo? No creo que le reste mérito, profesionalidad o calidad literaria. Lo que no se debe hacer, desde mi punto de vista, es normalizar algo hasta el punto de convertirlo casi en un axioma a seguir. Si el autor quiere ser sociable y abierto, que lo sea. Si el autor es arisco y un inepto social, no tendría que sentirse obligado a ser algo que no es para poder asomar la cabeza en el mundillo, más que nada porque es una putada, y porque se acaba notando. Lo que sí veo mucho (y perdona que me enrolle) es que hay una tendencia a consumir personas antes que literatura. Quiero decir, es tan corriente el uso de redes sociales, que muchas veces se conoce antes al autor que su propia obra. Se lee un libro por empatía con el escritor. Uno quiere poder acercarse a esa persona y lo hace a través de su obra. Lee su libro sabiendo cómo es el escritor, qué le ha motivado a escribir, cuál es su día a día, qué come, qué bañador se pone al ir a la playa y qué música escucha. Y eso lo hace aún más especial. Es otra forma de ver la literatura, ni mejor ni peor, diferente. 

*Y sin embargo, estás en la red bajo seudónimo (Malleuus Hildeson)… Cuénteme el porqué

Porque ni en mis sueños más descabellados me veía publicando dos libros. Todo comenzó con una cuenta de twitter, y ya se sabe que en determinadas redes sociales el anonimato es una liberación (y un vicio). No quieres que te pillen en tu trabajo; no quieres que te lean conocidos; no quieres relacionarte con el mundo real. Sólo quieres una vía de escape de la rutina que todos padecemos. Pero claro, el personaje evoluciona, crece y fagocita a la persona. Y luego matarlo resulta sumamente difícil: muchos conocen a Malleuus Hildeson, y muy pocos a Óscar Ortiz.
Ahora es cierto que lo veo diferente. Me da pena pensar que lo que escribo se pueda atribuir a un seudónimo, prefiero que se quede en casa. Supongo que será cuestión de ego de escritor, que seguro que lo tengo, aunque a veces me cueste encontrarlo.


*Empiezo por tu nuevo libro El Esqueleto del Unicornio Negro. Rompo el orden. Una recopilación de textos, relatos, confesiones y reflexiones, dices de este libro… Nuevamente relato corto. ¿Te sientes cómodo en ese formato?

Pues es una condena que me toca sobrellevar, sí. El relato corto, con diferencia, es lo más complicado de escribir bien, y yo soy mi peor crítico. Empecé hace muchos años en un foro de escritores de la antigua Terra, en un concurso que se llamaba El Tintero Virtual. Todas las semanas se reunía un grupo de desconocidos, ocultos tras extraños nicks, y escribían relatos de cuarenta líneas que después votaban y desmenuzaban en una especie de tertulia literaria. Por aquel entonces era un juntaletras horrible, no sé cómo me aguantaban. Supongo que por eso me salen de una forma tan natural los textos cortos, si además me salieran bien ya sería la hostia.
Sin embargo, en este libro también incluyo relatos largos. Los primeros con los que me atrevo. La escritura, para mí, es algo vivo. No sólo consiste en sentarse y ponerse a crear, también tiene que suponer algún tipo de reto. La única forma de evolucionar, de aprender, es intentando algo nuevo. Y creo que este segundo libro tiene mucho de ello. Sí, es similar al primero en ciertas cosas, pero también es diferente en otras.

*El relato corto es difícil, y sin embargo, continúas en él. ¿Te planteas escribir novela, o prefieres seguir reflexionando en tus escritos?

Entrevista de Rita Piedrafita al escritor Oscar ortiz Palabras en cadenaPues es una buena pregunta. Este segundo libro me ha servido para probarme a mí mismo en otros registros. Para ver si soy capaz de crear personajes, de crear ciertas tramas y de hacerlas avanzar. Ahora me toca novela. Sin embargo, mal que me pese, la reflexión es una parte importante de mí. Me gusta pensar y hacer pensar al lector. Me gusta sentir y hacer sentir. No creo que sirva para escribir una novela de acción o misterio, tendría que tener cierta carga emocional o cierta crítica existencial. Como lector me gusta que un libro me enseñe algo, que me motive a poner algo más que los ojos en el proceso. Como escritor busco lo mismo, otra cosa es que lo consiga, claro.

*Eres un autor sincero que “flota” en un mar de mentiras de la promoción literaria. Autores que venden como buenas las novelas de sus amigos, premio mal otorgados… ¿Es eso lo que te impulsa a seguir en la auto publicación?

La verdad es que me metí en la autopublicación por honestidad. Estuve dándole vueltas a buscar editorial, incluso llegué a mandar el manuscrito del primer libro a un par de editoriales independientes (que nunca me contestaron, afortunadamente), pero luego pensé que no era justo. Es decir, la editorial emplea recursos en ti: tiempo, ilusión, trabajo, esfuerzo, dinero. Y yo no estaba muy por la labor de recorrerme media España para devolverles el compromiso. Por supuesto que lo hubiera hecho en caso de firmar, pero valoro mucho los fines de semana con mi pequeña como para sacrificarlos por un sueño. Así que me decidí por hacerlo yo todo, que nadie dependiera de mi predisposición o de mi estado de ánimo para sacar adelante un proyecto. Afortunadamente mi objetivo (al menos por ahora) no es triunfar en el panorama literario, simplemente es escribir y que me siga leyendo el puñado de lectores fieles que tengo y al que tanto les debo.
Y sí, es cierto que se ve mucho amiguismo. Es una pena porque, en lugar de ayudar, acaba restándole credibilidad al autor. Mejor una dura crítica sincera, que un comentario excesivamente bondadoso por amistad. Mejor un lector que te rechace sabiendo lo que va a leer, que no uno que acabe defraudado y engañado por fiarse de una reseña interesada. Un escritor puede gustarte más o menos, pero no puedes decir que alguien es muy bueno si después tiene el libro plagado de errores. Y ojo, que todos tenemos errores, pero algunos son poco entendibles.

*El Esqueleto del Unicornio Negro es una recopilación de reflexiones, que sigue la línea de memorias de un ser menor. ¿Crees que eres, igual que yo, un ser menor?

¿Y quién no lo es? Creo que una concepción sana de uno mismo pasa por un reconocimiento de nuestras propias limitaciones, de una vida de continuo aprendizaje. Nunca dejamos de crecer, nunca dejamos de evolucionar, nunca dejamos de ser menores. Y con esto no hablo de tener problemas de autoestima o, al contrario, de llevar el ego como bandera de guerra cada vez que se sale de casa. Todos tenemos nuestras virtudes y nuestras carencias, todos somos seres menores.

*Memorias de un ser menor, decía, es un libro de reflexiones que me recordó a mis lecturas de Tagore. Ese texto breve y cuidado que invita a pensar, a recapacitar, a plantearse el amor de otra forma. ¿Es real ese amor que nos narras?

Una de las cosas de las que más me acusan es la facilidad (dicen) que tengo para transmitir sentimientos. Yo, la verdad, es que no lo entiendo. Quiero decir, ¿no sentimos todos? El amor que narro es real. El desamor que narro es real. La angustia, la felicidad, la esperanza, todo es real porque todos lo hemos sentido en algún momento de nuestras vidas. Quizá el problema radique en que la emotividad extrema es muy fácil de olvidar, y quizá sea lo más conveniente para mantener un yo mentalmente sano. Sería muy extenuante vivir enamorado cada minuto, ser siempre feliz o llorar cada segundo del día. Todo lo que narro tiene una huella de realidad, y esta huella se parece tanto a la tuya propia que te hace recordarla. Pero eso es lo bonito de la literatura, no sólo mostrar y demostrar, también evocar. ¿No?

*Tus frases son bonitas. Se subrayan. Se anotan. ¿A qué público lector diriges principalmente tus palabras?

El otro día una lectora me mandó una foto de mi primer libro, lo tenía lleno de esquinas dobladas marcando las partes que más le gustaban. Era digno de ver, en serio. Personalmente no escribo para un público en concreto, no creo que el concepto de público objetivo sea algo bueno en literatura (y lo he leído en muchos sitios), suena demasiado mercantilista. Lo que sí es cierto y comprensible es que exista una serie de personas que tengan un paladar más afín a lo que escribo. No se puede gustar a todos, y menos mal. Supongo que mucho de lo que hay en mis libros podría considerarse prosa poética, aunque no sé hasta qué punto sería correcto definirla como tal. Me gusta jugar con las palabras, que llamen la atención y expresen ideas por sí mismas. Puede que no te guste la historia que lees, pero al menos que te llame la atención una frase aquí y otra allá. Que no te deje indiferente.

*Son tan bonitas que hasta te plagian, me temo. Has compartido estos días una autora Odetth Ortiz, que copia palabra por palabras tus textos en un libro titulado “Mis cicatrices”. ¿Cómo te sientes?

Es el capítulo más desagradable de mi etapa como escritor. Es cierto que ni soy Cortazar ni Bukowski, pero lo que escribo me sale de dentro, y que te lo roben duele. El día que lo encontré, casi por casualidad, me fui a casa temblando de rabia. Ya no sólo por el plagio en sí, sino porque la persona en cuestión se lo estaba apropiando como experiencias escritas durante su proceso de superación de un cáncer. Y todo ello con el objetivo de concienciar a gente que busca apoyo psicológico en momentos similares. ¿Qué tipo de persona puede llegar a robarte algo íntimo y usarlo para engañar a gente que sufre una enfermedad tan terrible? No comí, no dormí y lo pasé mal durante unos días.
Después me tranquilicé y me lo tomé de otra manera. Me sigue afectando, claro, pero ahora lo persigo más relajado. Hasta he pensado en incluirlo en mi currículum de escritor: “Puede leerme en este libro de esta escritora (sólo los capítulos que no están plagados de faltas de ortografía)”
Bromas aparte, creo que es una gran injusticia. Y uno se siente muy impotente al no poder hacer nada más que patalear en redes sociales, mientras la otra parte te bloquea y borra toda prueba.

*Te ha robado una parte de ti la fundadora de una ONG, Educancer, alguien que supuestamente da apoyo a los que lo necesitan. ¿Cómo reacciona ante tu queja?

Nada más enterarme de la historia, y de ver que estaba publicitando la preventa del libro en su perfil personal de Facebook, le mandé un mensaje interno. Luego encontré la ONG y también le mandé un mensaje. Y fue todo de lo más surrealista.
La ONG me contestó que era un libro de textos de autores que no se iba a publicar, que era para leer en reuniones y que estaban pidiendo permiso por carta a los escritores. Lo que no sabían es que yo ya tenía una copia digital en mi poder (que un amigo de la autora había subido a Issue), en la cual se veía que era un relato en primera persona con un 80% plagiado de mi primer libro y de textos de mi página de facebook (hasta la dedicatoria me copió). Después me dijo que no, que estaban esperando las cartas de los autores. Después que ellos eran sólo patrocinadores. Después que tenía razón, que era una vergüenza y que se desligaban del proyecto. Al día siguiente cerraron la página de la ONG.
Mientras, la señora Odetth, se dedicaba a bloquearme, a privatizar todos los posts públicos que tenía en su perfil, a borrar la copia digital de Issue y, en definitiva, a eliminar toda huella del libro, incluso una foto en la que salía junto a periodista con la leyenda “Presentación en exclusiva de su libro”. En definitiva, ni una palabra he podido cruzar con la señora Odetth.

*Reconozco que me resulta increíble buscar la información y que todo haya sido eliminado. ¿Crees que su/tu libro saldrá a la venta o todo quedará en un “mal trago”?

Por un momento llegué a creer que estaba eliminando toda información para controlar las repercusiones, para que no le salpicara el hecho de haber sido pillada y que, efectivamente, no lo iba a publicar. Pero recientemente he visto una reseña del mismo en una revista de su ciudad. Si tengo que fiarme de lo que me dicen, esa entrevista tiene más de un mes y no la han podido cancelar. Si tengo que fiarme de lo que me dicen, al parecer la señora Odetth también es una víctima de terceras personas que han actuado sin su consentimiento. Si tengo que fiarme de lo que me dicen (siempre personas cercanas a la señora Odetth), soy un tipo deleznable que ha acusado injustamente a una dama por redes sociales. Pero no me fio de lo que me dicen. Su cara está en la portada del libro y su nombre firma el contenido. ¿No sabía nada del plagio? Entonces es que no lo ha escrito ella y sigue siendo un relato falso por venderse como vivencias de su puño y letra. Sea como sea, es la última responsable de lo que se hace en su nombre.
La verdad es que no sé cómo acabará todo. Espero que no se publique, pero no estoy convencido de ello. Lo que sí puedo asegurarte es que voy a seguir haciendo ruido hasta que alguien me asegure, sin lugar a dudas, que el libro no va a ver la luz.
Espero que no salga a la venta un libro creado a partir del trabajo de otro. Copiar pegar. Deber haber un límite. ¿No opináis lo mismo que yo?Difundid por favor este despropósito, para que ese libro no vea la luz.
 






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